lunes, 12 de septiembre de 2011

De onces de Septiembre (y todo lo que ha venido)

Hago colección de aguas. Sí, que parece absurdo, aguapaqué.

La empecé estando de viaje por la India, en un paseo nocturno en barca por el Ganges. Se veían los templos en las orillas con rezos a todo volumen y todo estaba lleno de gente vestida de colores y de luces, con una música así como maquinera (lo juro!). En uno de los lados de la escalinata del templo principal nos escondíamos unas 50 barcas de turistas haciendo las fotos que podíamos, lo típico, vaya.
Hacía unas horas acababa de ver cómo pasaba a-mi-la-di-to un señor al que iban a llevar a la pira, al lado del agua, para luego meterlo dentro. Le daban un garbeíllo por las calles laberínticas de Varanasi a hombros de la familia, entre las vacas y las tiendecillas, y luego llegaban a una de las salidas al río donde había cuatro o cinco hogueras. Eso, si el señor en cuestión no había cometido algún pecado de los que se contemplan en el hinduismo para no tener derecho a una incineración digna (citation needed), en cuyo caso el cadáver se arroja así tal cual, envueltito en una mortaja. Se queda todo tal que así.
El caso es que allí estaba yo, algo apartada de los turistas, con mis fotos, con los rezos a lo lejos, cuando se nos acercó otra barca con un tipo que repartía flores y velas. Éramos un grupo grande y nos quedamos todos en silencio mientras iba encendiéndonos una vela a cada uno y poniéndola sobre una flor; luego nos la ponía en la mano y la íbamos haciendo flotar en el agua. Poco a poco la corriente fue haciendo que un corro de lucecitas rodease la barca.
Este era el señor con las flores. La foto no es mía, es de aquí

Al cabo de 20 flores seguíamos en silencio, y creo que bastante tocados. Era el final de un mes de viaje, era la ciudad más chocante de todas las que habíamos estado, y el ambiente ayudaba. Y es ahí cuando dije algo así como YO TENGO QUE LLEVARME ESTO. Llevármelo, tal cual, físicamente. Estaba en el Ganges, donde nunca en mi vida me había imaginado que iba a estar, y encima era abyecto y espiritual. Mi Diógenes particular con tendencia a fetichizar cualquier registro de lo que hago se encargó del resto... Así que me llené una botella de 2L!

Es mi Síndrome de Diógenes y me lo follo cuando quiero!


Lo de la colección fue creciendo desde entonces sin prisa pero sin pausa: Ganges, Iguazú, Bahia, Amazonas (Río Negro + Río Solinoes, realmente :-)), Lago Nakuru... En realidad es una forma más friki y puñetera de llevar que el clásico "coleccionismo de conchas de playa" para registrarme, recordar dónde he viajado y tener un vínculo físico con esos sitios. Y cada vez mantengo más mi gusto por las aguas infectas. Algún día me sale algo en casa...


Todo esto a qué viene? A que hoy es once de septiembre (bueno, cuando se publique ya será doce) y es la onomástica oficial de las putadas en los aeropuertos. Desde hace diez años adiós líquidos, adiós tranquilidad, hola colas, hola trato absurdo. Lo peor para mi colección de aguas.

Snif snif.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El término "cochina" se te adapta en todas sus acepciones. Me encanta.
jijijijiji

moscacojonera dijo...

Como decía un grupo de FB, ya han pillado a Bin Laden, que me dejen llevar el champú.

egoki dijo...

Ayss que fue de las colecciones de arena del desierto en botellines coca cola light!!!

caterina dijo...

De coca cola light en concreto? Por qué no de normal? :P
Lo que pasa con la arena del desierto es que entonces tenías que viajar todo el rato a desiertos, no? Que bueno, en mi caso tengo que viajar a sitios con playa/lago/río importante, pero me da un poco más de flexibilidad... jajaja